jueves, 24 de febrero de 2011

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Simplemente soy un hombre enfermo al que la costumbre hizo bajar la intensidad. Lo que merezco es lo que tengo, supongo.
Tres años de amor, rendido a tus pies, tendré que escribir el final de este cuento.
Sal de mi vida, no hagas más daño a quien todo te dió. No volveré, esta vez no, perdiste la llave de mi corazón.

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